domingo, 7 de junio de 2026

25 recordatorios... 17. La ligereza del que no se cree imprescindible

Frase original de los recordatorios

«No piense que es imprescindible, porque nadie lo es. Ni piense que es necesario. Piense en lo que puede aportar y tenga siempre las maletas preparadas para irse».

Artículo de Copilot (IA de Microsoft)

En cualquier organización —política, profesional o social— existe una tentación silenciosa: pensar que uno es imprescindible. Que sin uno las cosas no funcionarían. Que el cargo depende de la propia presencia. Es una ilusión comprensible, pero peligrosa. Por eso es tan valiosa la recomendación

La primera parte es un acto de humildad, pero también de lucidez. Nadie es imprescindible. Nadie es necesario. Las instituciones siguen, los equipos se reorganizan, la vida continúa. Creerse indispensable es una forma de soberbia que termina deformando el carácter y empobreciendo la mirada.

Pero esta frase no busca humillar, sino liberar. Porque cuando uno deja de creerse imprescindible, deja de vivir con miedo. Cuando uno deja de creerse necesario, deja de aferrarse al cargo. Cuando uno acepta que su presencia no es condición de posibilidad, puede empezar a actuar con serenidad.

La segunda parte de la expresión es aún más importante: piense en lo que puede aportar.

No se trata de ocupar un puesto, sino de merecerlo. No se trata de conservar un espacio, sino de justificarlo. No se trata de ser necesario, sino de ser útil.

Esta es una ética del servicio, no de la posesión. El valor de una persona en un cargo no está en su permanencia, sino en su contribución. No en su duración, sino en su impacto.

Y entonces llega la imagen más poderosa de la frase: tenga siempre las maletas preparadas para irse. Es una imagen de dignidad. De ligereza. De libertad interior.

Las maletas preparadas no significan deseo de marcharse, sino capacidad de hacerlo sin romperse. Son un recordatorio de que el poder es transitorio, de que los cargos son prestados y de que la verdadera autoridad no depende de permanecer, sino de cómo se permanece.