martes, 2 de junio de 2026

25 recordatorios... 12. Rodéese de personas que discurran libremente y escúchelas

Frase original de los recordatorios

«Rodéese de personas que discurran libremente y escúchelas».

Artículo de Copilot (IA de Microsoft)

En cualquier ámbito —la política, el trabajo, la vida pública o incluso la vida familiar— existe un riesgo silencioso: rodearse de personas que no piensan, sino que asienten. Personas que no discurren, sino que repiten. Personas que no aportan, sino que confirman. Es cómodo, sin duda, pero es también una forma segura de empobrecerse. Por eso es tan valiosa la recomendación: rodéese de personas que discurran libremente y escúchelas.

La frase es breve, pero encierra una ética completa del pensamiento. No basta con tener gente alrededor. No basta con tener gente capaz. Hace falta tener gente libre.

Personas que no teman disentir, que no necesiten adivinar lo que usted quiere oír, que no vivan pendientes de la jerarquía o del clima emocional del grupo. Personas que piensen por sí mismas, que se atrevan a explorar caminos distintos, que no confundan lealtad con silencio.

Rodearse de personas que discurren libremente es una forma de higiene intelectual. Evita la cámara de eco. Evita la adulación. Evita la ceguera del líder rodeado de fieles.

Pero la segunda parte de la frase es aún más importante: y escúchelas. Porque rodearse de personas libres no sirve de nada si uno no está dispuesto a abrir la puerta a lo que dicen. Escuchar no es asentir. Escuchar no es obedecer. Escuchar es permitir que la inteligencia ajena entre en juego, que la conversación se ensanche, que la realidad se vea desde ángulos que uno no había considerado.

Escuchar a quienes discurren libremente exige humildad. Exige aceptar que uno no lo ve todo. Exige admitir que la verdad es más amplia que la propia perspectiva.

Y, sobre todo, exige valentía: la valentía de exponerse a ideas que pueden incomodar, cuestionar o corregir. La valentía de preferir la lucidez al halago. La valentía de elegir la verdad antes que la comodidad.

Un entorno donde la gente discurre libremente es un entorno donde se puede pensar mejor. Un entorno donde la gente solo repite es un entorno donde se piensa cada vez peor.