lunes, 19 de octubre de 2026

¿Por qué es tan creíble la mentira? (y 7/7) La credibilidad*

 

Aunque el diccionario de la Real Academia Española se refiere a lo «creíble» como aquello «que puede o merece ser creído», en política la credibilidad no es una cualidad adscrita a una persona por la cual sus mensajes tienden a ser entendidos como veraces por otras, sino una relación entre una persona y un conjunto de personas, en la que tan importante es la cualidad de la que emite el mensaje como la disposición a aceptarlo de las personas que lo reciben, que pueden actuar  movidas por los juicios previos y el autoengaño, sobre los que influye continuamente toda suerte de propaganda.

Un líder puede haber perdido toda su credibilidad «objetiva» y seguir siendo creído por una masa ingente de seguidores (que suelen ser los simpatizantes ancestrales del partido), como puede negar la evidencia impunemente o puede impunemente manipular lo obvio, porque para los seguidores la credibilidad no deriva de las cualidades de su líder, sino de su afán de creerlo, esto es, depende únicamente de ellos, como la fe en un ser superior depende de la actitud del creyente.

Los líderes políticos, pues, pierden la credibilidad para quienes no son sus seguidores. Para sus seguidores no pierden la credibilidad, sino que sus seguidores pierden la fe en él. Hasta que eso ocurra (y puede ocurrir, pues todas las fes pueden perderse), la mentira del líder será absolutamente creíble.


*Esta serie de entradas coincide en su literalidad con un artículo que publiqué en la revista «Sitio Cero» el 18 de febrero de 2013.

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