En el contexto sociopolítico
de la España actual, la equidistancia no es un mero concepto teórico,
sino una posición sumamente controvertida, rodeada de tensiones cruzadas por la
intensa polarización política e identitaria.
Hoy en día en España, la
valoración y la vivencia de la equidistancia se articulan a través de varios
frentes clave:
1. El clima de polarización y
el rechazo a la moderación
El debate público español está
fuertemente vertebrado por la lógica de bloques («derecha vs. Izquierda», o las
tensiones en torno al modelo territorial). En este ecosistema:
- Pena de «traición» o tibia condena:
En momentos de alta confrontación partidista, el electo o ciudadano que
intenta situarse en el centro o mantenerse neutral suele ser atacado por
ambos extremos. Se suele tachar la equidistancia de falta de valentía,
falta de proyecto claro o cálculo electoralista.
- Erosión del espacio de centro:
Los intentos institucionales por consolidar un espacio político
estrictamente centrista o equidistante han mostrado históricamente
dificultades para consolidarse a largo plazo frente a la tracción
emocional y mediática de los bloques más enfrentados.
2. Los grandes debates donde
se cuestiona la equidistancia en España
La etiqueta de «equidistante»
se suele emplear como reproche político en varios temas candentes de la agenda
nacional:
A. Política territorial y
memoria democrática
- El conflicto territorial (Cataluña / País
Vasco): Rechazar tanto el unilateralismo o el
independentismo radical como el centralismo o las vías punitivas suele
calificarse peyorativamente de «equidistancia» por parte de los sectores
más duros de ambos lados. Sin embargo, para sus defensores es la postura
moderada necesaria para garantizar la convivencia institucional.
- Memoria histórica y condena del
terrorismo: Se recrimina de manera tajante la
equidistancia a quienes relativizan la dictadura franquista o evitan una
condena tajante y clara del pasado terrorista de ETA, bajo el argumento de
que en materia de víctimas e Injusticias éticas no cabe el reparto simétrico
de responsabilidades.
B. Geopolítica y política
exterior
- Conflictos internacionales:
La posición de España ante crisis internacionales (como las guerras en
Oriente Medio o el conflicto en Ucrania) suscita intensos debates.
Mientras algunos sectores defienden un perfil diplomático o de contención,
otros critican cualquier matiz como una «equidistancia moral» e
inaceptable frente a las violaciones de derechos humanos o del derecho
internacional.
3. ¿Cómo se interpreta la
equidistancia en la España actual?
Podemos resumir las dos
visiones contrapuestas que existen hoy en la sociedad española:
- Para los críticos:
Es una coartada de comodidad. Sostienen que equiparar responsabilidades
entre el Gobierno y la oposición, o entre distintas ideologías en asuntos
de derechos básicos, desdibuja la realidad y blanquea posturas extremas.
- Para los defensores:
Es un ejercicio de independencia mental indispensable. En una sociedad
donde la política a menudo funciona por dinámicas de pertenencia e
identidad («hinchadas de fútbol»), la negativa a comprar el paquete
completo de un bloque es vista como la única forma de preservar el juicio
crítico y rebajar la crispación social.
Conclusión
En la España de hoy, declararse
o ser calificado de equidistante es casi siempre un acto de riesgo político.
Aunque filosóficamente puede representar una llamada a la templanza y al
diálogo racional frente a la polarización, en la práctica suele interpretarse
por las fuerzas dominantes como la renuncia a tomar partido en las cuestiones
esenciales que definen el país.
*Todo el texto está elaborado con
la IA de Gemini