martes, 13 de octubre de 2026

¿Por qué es tan creíble la mentira? (1/7) Presentación*


Leo en menoresenred.com que «existe una aplicación para smartphones, Gossip (cotilleo en inglés), formada por salas donde los usuarios, mayoritariamente adolescentes, pueden dejar rumores de todo tipo. Estos son votados por los usuarios según crean que son verdaderos o falsos y de estas votaciones sale un porcentaje que determina su veracidad».

Cuando los miembros de muchos órganos colegiados aprueban las actas de las sesiones anteriores, en las que el secretario ha expresado sucintamente lo que se debatió y aprobó, no es infrecuente que propongan modificaciones a fin de reflejar más lo que dirían ahora que lo que realmente dijeron, con lo que en los anales de la institución quedarán recogidos los hechos de forma distinta a como realmente ocurrieron.

Los componentes de un jurado popular determinan la culpabilidad o la inocencia de un procesado por el acuerdo entre ellos, lo que traerá tanto una consecuencia para el imputado y su entorno social como la fijación de los hechos en la historia con una determinada calificación.

Los tres casos son muy distintos entre sí y se han traído a colación aquí para ilustrar cuán brumosa es la realidad social, que está formada por verdades a las que difícilmente tienen acceso los ciudadanos. Hasta el punto de que para fijar algunas de ellas se necesita el convenio o el acuerdo que les otorgue a unos hechos concretos el beneficio de la veracidad.

*Esta serie de entradas coincide en su literalidad con un artículo que publiqué en la revista «Sitio Cero» el 18 de febrero de 2013.