La relación entre equidistancia en política y agnosticismo es una analogía conceptual profundamente sugerente. Aunque provienen de dominios distintos –uno pertenece a la praxis sociopolítica y el otro a la filosofía de la religión y la epistemología–, ambos comparten una arquitectura lógica y una actitud fundamental ante la verdad, la certidumbre y el conflicto de dogmas.
A continuación, se analizan
los puntos de contacto (equivalencias), las diferencias sustanciales y el valor
de esta comparación.
1. Puntos de convergencia: ¿En
qué se equivalen?
A. La suspensión del juicio (Epojé)
Tanto el agnóstico como el
político equidistante practican una suerte de epojé (concepto filosófico
griego que significa «suspensión de la creencia»):
- Agnosticismo:
Ante la pregunta sobre la existencia de Dios o lo trascendente, el
agnóstico sostiene que no hay pruebas suficientes para afirmar la
existencia (teísmo) ni para negarla categóricamente (ateísmo).
- Equidistancia:
Ante un conflicto ideológico o una polarización tajante, el equidistante
rechaza adherirse fehacientemente al dogma de la «Izquierda» o de la «Derecha»,
o al «Bando A» frente al «Bando B».
B. Rechazo al dogmatismo y al
maniqueísmo
Ambas posturas se definen por
oposición a los extremos fuertemente ideologizados o creyentes:
- El agnóstico rechaza tanto el dogma
religioso como el ateísmo militante o dogmático, al considerarlos actos de
fe sin fundamento empírico suficiente.
- El equidistante rechaza el sectarismo
partidista y el relato maniqueo que divide el mundo en «buenos y malos»,
sosteniendo que ninguna de las partes posee el monopolio de la verdad o de
la razón moral.
C. Énfasis en el límite del
conocimiento y la verdad
- Agnosticismo: «No
lo sé / No podemos saberlo». Se basa en la premisa epistemológica de
que la mente humana tiene límites para acceder a verdades absolutas.
- Equidistancia: «La
realidad es demasiado compleja para resumirla en la consigna de un partido».
Asume que las soluciones políticas nunca son absolutas ni completamente
puras, sino que están sujetas a matices, circunstancias y contradicciones.
2. La crítica compartida: Las
acusaciones externas
Así como comparten una
estructura lógica, el agnóstico y el equidistante sufren reproches casi
idénticos por parte de los creyentes o militantes comprometidos de cada
bando:
|
Dimensión |
En el Agnosticismo |
En la Equidistancia |
|
Desde la fe / militancia |
Visto como falta de
convicción, tibieza moral o indiferencia ante la «Verdad». |
Visto como cobardía, falta
de proyecto, traición o complicidad con el statu quo. |
|
En momentos de crisis |
Exigencia de «tomar partido»:
«O estás con Dios o contra Él». |
Exigencia de alineamiento: «O
estás con mi bloque o eres el enemigo». |
|
La acusación de paradoja |
Se le achaca ser, en la
práctica, un ateo funcional (vive como si Dios no existiera). |
Se le achaca favorecer
indirectamente al bando más fuerte o agresivo («falsa equivalencia»). |
3. Divergencias fundamentales:
¿Dónde se rompe la analogía?
A pesar de las semejanzas,
existen diferencias cruciales entre ambas actitudes:
A. Naturaleza del objeto
(Metafísica vs. Práctica)
- El agnosticismo
versa sobre una cuestión metafísica y abstracta (la existencia de Dios, el
origen del universo). Decidir «no saber» o suspender el juicio no suele
tener un impacto directo e inmediato en la gestión de los asuntos
terrenales.
- La equidistancia política
se enfrenta a decisiones normativas y legislativas concretas (impuestos,
derechos civiles, modelos sanitarios, guerras). La política exige la acción
y la regulación, por lo que la neutralidad pura o la abstención
permanente es prácticamente imposible o produce consecuencias materiales
inmediatas.
B. La inevitabilidad de la
praxis
Como señalaba el filósofo
pragmatista William James (a propósito de la «voluntad de creer»), en la vida
práctica no hacer nada ya es una elección.
En política, la «no elección»
o la abstención basada en la equidistancia suele validar o consolidar la
relación de poder existente. En el agnosticismo religioso, la suspensión de la
fe no altera la realidad objetiva sobre si Dios existe o no.
Resumen: ¿Es la equidistancia
un «agnosticismo político»?
Sí, puede considerarse un agnosticismo
político e ideológico en el sentido de que:
- Reivindica el escepticismo frente a
las certezas absolutas de las ideologías.
- Defiende la autonomía de criterio
frente a la disciplina de fe o de partido.
- Asume la complejidad y el matiz
frente a las explicaciones reduccionistas.
Sin embargo, a diferencia del agnosticismo filosófico –que puede mantenerse de forma coherente e indefinida en la esfera privada–, la equidistancia en política está constantemente tensionada por la necesidad inevitable de actuar, tomar decisiones e intervenir en la realidad social.
*Todo el texto está elaborado con
la IA de Gemini