viernes, 30 de octubre de 2026

Elogio de la equidistancia (6/8) ¿Es la equidistancia un «agnosticismo político»?*

 

La relación entre equidistancia en política y agnosticismo es una analogía conceptual profundamente sugerente. Aunque provienen de dominios distintos –uno pertenece a la praxis sociopolítica y el otro a la filosofía de la religión y la epistemología–, ambos comparten una arquitectura lógica y una actitud fundamental ante la verdad, la certidumbre y el conflicto de dogmas.

A continuación, se analizan los puntos de contacto (equivalencias), las diferencias sustanciales y el valor de esta comparación.

1. Puntos de convergencia: ¿En qué se equivalen?

A. La suspensión del juicio (Epojé)

Tanto el agnóstico como el político equidistante practican una suerte de epojé (concepto filosófico griego que significa «suspensión de la creencia»):

  • Agnosticismo: Ante la pregunta sobre la existencia de Dios o lo trascendente, el agnóstico sostiene que no hay pruebas suficientes para afirmar la existencia (teísmo) ni para negarla categóricamente (ateísmo).
  • Equidistancia: Ante un conflicto ideológico o una polarización tajante, el equidistante rechaza adherirse fehacientemente al dogma de la «Izquierda» o de la «Derecha», o al «Bando A» frente al «Bando B».

B. Rechazo al dogmatismo y al maniqueísmo

Ambas posturas se definen por oposición a los extremos fuertemente ideologizados o creyentes:

  • El agnóstico rechaza tanto el dogma religioso como el ateísmo militante o dogmático, al considerarlos actos de fe sin fundamento empírico suficiente.
  • El equidistante rechaza el sectarismo partidista y el relato maniqueo que divide el mundo en «buenos y malos», sosteniendo que ninguna de las partes posee el monopolio de la verdad o de la razón moral.

C. Énfasis en el límite del conocimiento y la verdad

  • Agnosticismo: «No lo sé / No podemos saberlo». Se basa en la premisa epistemológica de que la mente humana tiene límites para acceder a verdades absolutas.
  • Equidistancia: «La realidad es demasiado compleja para resumirla en la consigna de un partido». Asume que las soluciones políticas nunca son absolutas ni completamente puras, sino que están sujetas a matices, circunstancias y contradicciones.

2. La crítica compartida: Las acusaciones externas

Así como comparten una estructura lógica, el agnóstico y el equidistante sufren reproches casi idénticos por parte de los creyentes o militantes comprometidos de cada bando:

 

Dimensión

En el Agnosticismo

En la Equidistancia

Desde la fe / militancia

Visto como falta de convicción, tibieza moral o indiferencia ante la «Verdad».

Visto como cobardía, falta de proyecto, traición o complicidad con el statu quo.

En momentos de crisis

Exigencia de «tomar partido»: «O estás con Dios o contra Él».

Exigencia de alineamiento: «O estás con mi bloque o eres el enemigo».

La acusación de paradoja

Se le achaca ser, en la práctica, un ateo funcional (vive como si Dios no existiera).

Se le achaca favorecer indirectamente al bando más fuerte o agresivo («falsa equivalencia»).

3. Divergencias fundamentales: ¿Dónde se rompe la analogía?

A pesar de las semejanzas, existen diferencias cruciales entre ambas actitudes:

A. Naturaleza del objeto (Metafísica vs. Práctica)

  • El agnosticismo versa sobre una cuestión metafísica y abstracta (la existencia de Dios, el origen del universo). Decidir «no saber» o suspender el juicio no suele tener un impacto directo e inmediato en la gestión de los asuntos terrenales.
  • La equidistancia política se enfrenta a decisiones normativas y legislativas concretas (impuestos, derechos civiles, modelos sanitarios, guerras). La política exige la acción y la regulación, por lo que la neutralidad pura o la abstención permanente es prácticamente imposible o produce consecuencias materiales inmediatas.

B. La inevitabilidad de la praxis

Como señalaba el filósofo pragmatista William James (a propósito de la «voluntad de creer»), en la vida práctica no hacer nada ya es una elección.

En política, la «no elección» o la abstención basada en la equidistancia suele validar o consolidar la relación de poder existente. En el agnosticismo religioso, la suspensión de la fe no altera la realidad objetiva sobre si Dios existe o no.

Resumen: ¿Es la equidistancia un «agnosticismo político»?

Sí, puede considerarse un agnosticismo político e ideológico en el sentido de que:

  1. Reivindica el escepticismo frente a las certezas absolutas de las ideologías.
  2. Defiende la autonomía de criterio frente a la disciplina de fe o de partido.
  3. Asume la complejidad y el matiz frente a las explicaciones reduccionistas.

Sin embargo, a diferencia del agnosticismo filosófico –que puede mantenerse de forma coherente e indefinida en la esfera privada–, la equidistancia en política está constantemente tensionada por la necesidad inevitable de actuar, tomar decisiones e intervenir en la realidad social.



*Todo el texto está elaborado con la IA de Gemini